Fue el domingo por la noche cuando el mundo del cine escuchó un reflexivo discurso de Meryl Streep al recibir el máximo homenaje de los Globos de Oro.

La actriz estadounidense, de 67 años de edad, conmovió al público con sus palabras al atacar a Donald Trump y criticar las acciones de quien tomará posesión como presidente estadounidense el próximo 20 de enero.

El conmovedor discurso de Meryl Streep

Como parte de la edición 2017, la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood distinguió a Streep con el premio honorífico Cecil B. DeMille por su trayectoria como actriz.

La tres veces ganadora de los Oscar y los Globos de Oro en ocho ocasiones subió al escenario del Hotel Beverly Hilton para agradecer el galardón, pero también con la finalidad de reflexionar sobre el origen de los actores, la inclusión y lo que piensa sobre del presidente electo Donald Trump.

Este fue el discurso de Meryl Streep: 
“Gracias a la prensa extranjera de Hollywood. 
Todos los que estamos aquí pertenecemos a varios de los sectores más vilipendiados del mundo, piensen en ello: Hollywood, extranjeros y la prensa. 
¿Pero quiénes somos nosotros? ¿Qué es Hollywood? 
Gente de un montón de sitios. Yo nací y fui educada en los colegios públicos de Nueva Jersey; Viola (Davis) nació en Carolina del Sur, Sarah Paulson nació en Florida criada por una mujer soltera, Sarah Jessica fue una niña más de una familia de Ohio de entre siete u ocho hermanos, Amy Adams nació en Vicenza, Italia, y Natalie Portman nació en Jerusalén; donde se dan certificados de nacimiento. Y la bella Ruth Negga nació en Addis Abeba en Etiopía y fue criada en Irlanda. Ryan Gosling, como casi toda la gente simpática, nació en Canadá, y Dev Patel nació en Kenia y fue criado en Londres y está aquí por interpretar a un indio criado en Tanzania. Hollywood está lleno de forasteros y si los echas a todos, no tendrás nada que ver salvo fútbol y artes marciales… ¡Que no son artes! 
El único trabajo de un actor es representar las vidas de personas diferentes y hacernos sentir lo que se siente. Ha habido muchas interpretaciones potentes este año. Trabajos que nos han dejado sin aliento. 
Pero este año ha habido una que me ha impresionado. Y no porque fuera buena; no había nada de bueno en ella, pero fue efectiva e hizo su trabajo. Hizo que todo su público se riera. Fue ese momento, en el que la persona que luchaba por sentarse en el asiento más respetado del país imitó a un reportero discapacitado, alguien a quien superaba en privilegio, poder y en la capacidad de defenderse. Me rompió el corazón cuando lo vi y aún no me lo puedo sacar de la cabeza. No era una película, era la vida real. Y ese instinto de humillar, cuando además lo ejemplifica alguien con una plataforma pública con ese poder, se filtra a todos los ámbitos, le da permiso a otras personas a hacer lo mismo. 
La falta de respeto invita a la falta de respeto; la violencia invita a la violencia. Cuando los poderosos utilizan su poder para acosar a otros, todos perdemos. 
Y esto me lleva a la prensa. Necesitamos a la prensa, que saque a la luz todas las humillaciones. Por eso los fundadores consagraron a la prensa y a sus libertades en nuestra constitución. Por eso pido a todos aquí que apoyemos a nuestros periodistas. Nosotros los necesitaremos para seguir adelante, y ellos nos van a necesitar a nosotros para salvaguardar la verdad. 
Una cosa más. Un día, que yo estaba en el set de filmación quejándome por trabajar después de la cena o más horas de las que esperábamos, o algo así, Tommy Lee Jones me dijo: ¿No te parece que es un privilegio el ser actor? Sí, lo es, y todos nosotros nos lo tenemos que recordar y la responsabilidad que tenemos en términos de empatía. Tenemos que estar muy orgullosos del Hollywood que representamos aquí esta noche. Como mi queridísima amiga, la princesa Leia, me dijo una vez: Toma tu corazón roto y transfórmalo en arte”.