Hoy vamos a hablar del pez más vago sobre la faz de la tierra.

No resulta curioso por su apariencia que, todo sea dicho, no es especialmente agraciada; sino por habérselas ingeniado para vivir la vida sin mover una aleta. El estrés no existe para él y puede que por eso pase un poco desapercibido, pero ya nos encargamos nosotros de darlo a conocer. Se trata del Pez Mancha.

Características del Pez Mancha

El Pez Mancha o Pez Gota es un pez de la familia Psychrolutidae, típico de las aguas de Nueva Zelanda y el este de Australia.

Viven a una gran profundidad, a 1000 metros aproximadamente, en zonas tan rocosas que los pescadores no suelen acceder a ellas, por miedo a que se rompan las redes. Por esta causa, no se han estudiado a fondo las características del pez, que mide 30 centímetros y posee una carne deconsistencia gelatinosa, carente de músculos.

¿Por qué decimos que el Pez Mancha es tan vago?


Como les decía, este pez es el ídolo de todos aquellos que querrían pasarse la vida sentados en el sofá sin moverse. Y es que la evolución no le habrá dado músculos, pero sí que le ha proporcionado una manera de vivir sin ellos y, sobre todo, sin esfuerzos. Por eso, su carne; que como os dije antes es de consistencia gelatinosa, posee una densidad un poco menor que la del agua, de modo que puede flotarsobre el fondo del mar, sin realizar ningún tipo de movimiento natatorio.

Además, no necesita desplazarse en busca de comida, pues le basta con abrir la boca y tragarse lo que va encontrando por donde quiera que el agua lo lleve. Así no pueden darse grandes festines, ¿pero quién necesita altas dosis de energía con lo poquito que ellos se mueven?

¿Cómo se reproduce el Pez Mancha?

Seguro que algunos se han preguntado cómo pueden reproducirse con tanta parsimonia. Pues sí, con mucha calma, pero se reproducen. Y, después, las hembras ponen los huevos, de color rosado, y se quedan quietecitas flotando sobre ellos, como si los incubaran.


Está catalogado como el pez más feo del mundo y vale que muy bonito no es, pero hay que reconocer que, en ocasiones, a todos nos encantaría cambiarnos por él, por muy feo que sea. ¿No crees?