El mercado de los servidores viene viento en popa escalando sobre los dos dígitos cada trimestre. De acuerdo con IDC, para el primer trimestre de 2015 esta escalada superó el 17% para ubicarse en un valor 12.800 millones de dólares. La misma firma analista focaliza en las inversiones en la nube y en proyectos de virtualización el motor de este crecimientos en las unidades de servidores vendidas. De acuerdo con IDC, en 2016 se estima que los gastos en nube y virtualización ronden los 100 mil millones de dólares.

Las cifras de mercado no hacen más que acentuar la tendencia: el cambio de paradigma hacia la virtualización y el cloud computing exigen mayor poder de cómputo y protección de la información en la arquitectura de procesamiento, replicación y almacenamiento de los datos. Aunque las metáforas luzcan contradictorias, la nube exige mucho poder en tierra.

La calidad de la memoria, como componente de su servidor, es fundamental para el éxito de cualquier proceso de optimización en la infraestructura de datos con miras hacia el horizonte de la virtualización y el cloud computing. Cada servidor que se virtualiza necesita tener la cantidad correcta de memoria instalada en hardware para ejecutar el software de virtualización, y para apoyar a cada máquina virtual aprovisionada y sus aplicaciones, con el fin de ayudar a evitar cualquier efecto sobre el rendimiento.

Hace una década que Kingston Technology trabaja como partner de importantes proveedores de soluciones de software para virtualización como VMWare, para optimizar el valor de soporte de las memorias físicas en servidores para soportar procesos de virtualización e integración a la nube. En todo entorno de TI que se ha virtualizado, el software de virtualización incluye características para manejar la sobreasignación de la memoria. VMware, por ejemplo ofrece compartición de memoria y capacidades de intercambio/ englobamiento para compartir y reasignar de forma dinámica los recursos limitados de memoria. Sin embargo, con suficiente capacidad de memoria física, se logran minimizar los efectos negativos sobre el rendimiento de estas características.

Como fabricante independiente de memorias, Kingston cuenta con soluciones a la medida de cada tipo de sistema. La compatibilidad de los módulos de memoria de Kingston para servidores está garantizada al 100%, tanto con el hardware como con el software, y las herramientas de diagnóstico de los sistemas para los que fueron diseñados. 

Con la implementación de listas invariables de los materiales utilizados en su construcción, los módulos de memoria de Kingston para servidores funcionan correctamente con los modernos programas de advertencia previa de fallas y de diagnóstico. Si alguna herramienta administrativa de control de fallas en los sistemas emite una advertencia "previa a la falla" acerca de un módulo de memoria de un servidor, Kingston ejecuta un reemplazo del módulo, aunque no haya fallado realmente. Con más de un cuarto de siglo de experiencia en las memorias para servidores, Kingston tiene el conocimiento y los recursos para satisfacer cualquier necesidad.



Por: Oscar Martinez Gerente de territorio para México, Centroamérica, el Caribe y Miami
Kingston Technology