El ingenio de los malos estudiantes es un factor que no decrece desde que el hombre es hombre, y el primero de ellos se enfrentó a un pupitre y a una prueba de conocimientos frente al papel en blanco.

Es imposible negar lo evidente: todo el mundo ha copiado alguna vez en algún examen. Yo personalmente no conozco a nadie que no lo hiciese nunca, otra cosa es cómo y cuánto copiase: los hay que simplemente miraron si lo que estaban escribiendo se parecía al del compañero o los que optaron por copiar.

Eso sí, estamos en la época de la nueva tecnología, atrás quedaron los tiempos del simple papel hecho a mano. Ahora, hasta eso se ha logrado informatizar.

En EcuaLink hemos querido hacer un repaso a estas nuevas técnicas, aportando una visión, ante todo, innovadora. 


Polla, chuleta o papelitos.


¿Polla o chuleta electrónica? ¿Qué es eso? Es más sencillo de lo que parece. Aunque no se trata de un gadget, tiene cabida en este lugar aunque sea por una simple cuestión de nostalgia hacia lo tradicional. 


Bolígrafos con tinta invisible.


Sí, no lo he escrito mal… existen bolígrafos con tinta “invisible”. Estos bolígrafos con tinta invisible suelen contar con un botón que enciende una luz con la que podremos leer con facilidad el texto escrito.


Bolígrafo polla o chuleta.


Funciona de una manera muy sencilla: escribes el contenido que quieras copiar en la polla o chuleta que se enrolla dentro del bolígrafo y el resto es sólo desplegarlo durante el examen y a copiar. 


Reloj inteligente o smartwatch.


El reloj chuleta que todos conocen -la mayoría, al menos- ha evolucionado. Tienes la facilidad de ingresar ebooks, textos, fotos. Debes comprarte uno que parezca al reloj tradicional.




Muchos le llaman pinganillo, pero simplemente porque quien lo introdujo en España registró esta marca y decidió llamarlo así. En ralidad no se trata más que un mini auricular inalámbrico que generalmente funciona a través de Bluetooth. 


Impresión de etiquetas modificadas.


El proceso es sencillo: cogemos la etiqueta de la botella y la escaneamos. Luego, con un editor fotográfico tipo Photoshop (o incluso Paint) modificamos la letra pequeña que lleve la etiqueta por el texto que queramos. Luego basta con sólo imprimir esta nueva etiqueta y pegarla en la respectiva botella.

En definitiva, podríamos decir que las nuevas tecnologías han traído multitud de nuevos métodos para copiar a los que los profesores no se han acostumbrado todavía y algunos probablemente ni lo harán. Yo he reunido estos, pero seguro que hay otros muchos más… ¡si sabes de alguno, no dudes en dejar un comentario!