El High Line, un parque que convirtió un tramo ruinoso del ferrocarril elevado en el West Side de Manhattan en una de las más nuevas atracciones turí­sticas de Nueva York,puede haber atraí­do una nueva clase de visitante: una cucaracha que resiste el crudo invierno y que nunca se ha visto antes en Estados Unidos.

Jessica Ware y Dominic Evangelista, entomólogos de la Universidad Rutgers, dijeron que la especie periplaneta japónica está bien documentada en Asia pero su presencia no se habí­a confirmado en Estados Unidos hasta ahora. Los cientí­ficos, cuyas conclusiones se publicaron en el Journal of Economic Entomology, dicen que es demasiado pronto para pronosticar el impacto, pero que probablemente hay poca causa de preocupación.

"Como esta especie es muy similar a la de cucarachas que ya existe en el ambiente urbano, probablemente compitan unas con otras por espacio y alimentos", dijo Evangelista.

Esa competencia, dijo Ware, probablemente no permita que la cantidad de insectos aumente mucho "porque dedican más tiempo y energí­a a competir y menos a la reproducción".

Michael Scharf, profesor de Entomologí­a Urbana en la Universidad Purdue, dijo que es necesario monitorear la situación.

"Para ser realmente invasiva, una especie tiene que llegar y desplazar a las especies autóctonas", dijo. "No hay pruebas de eso, pero no significa que no debemos preocuparnos".

La nueva especie fue detectada inicialmente en Nueva York en 2012 por un técnico plaguicida que trabajaba en el High Line.

Los cientí­ficos sospechan que el animal probablemente vino en la tierra de las plantas ornamentales que se usan en el parque. "Muchos viveros en Estados Unidos tienen plantas autóctonas e importadas", dijo Ware. "No es difí­cil imaginar que esa es la fuente".

La periplaneta japónica puede sobrevivir en temperaturas de congelación. "Ha habido alguna confirmación que sobrevive bien en temperaturas bajas, así­ que es concebible que pueda vivir a la intemperie durante el invierno en Nueva York", dijo Ware. "Puedo imaginar a la japónica caminando por ahí­, pero no sé bien cómo le irí­a con la nieve sucia de Nueva York".

La posibilidad de que la nueva especie se cruce con las autóctonas y produzca una supercucaracha hí­brida es menor.

"Los genitales del macho y la hembra son como una llave y la cerradura, y eso es diferente en casa especie", dijo Evangelista. "Así­ que presumimos que no podrán procrear unas con otras"