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10 errores garrafales que no deben cometer las mujeres en la cama.


Muchos problemas sexuales pueden resolverse sabiendo más sobre una misma, explorándonos, conociéndonos y descubriendo solas cómo funcionamos y qué necesitamos para despertar la respuesta sexual.
Por otro lado es imprescindible el diálogo, simplemente atreverse a conversar sobre sexo con la persona con la que hacemos el amor: enseñar, guiar al otro y ofrecerle conocimiento sobre la manera particular que despierta mi placer más íntimo. No solo evitamos cometer “errores” sino lograr mejores encuentros sexuales. Pero, ¿qué errores cometemos?
No mostrar nuestras ganas.
Esperar siempre a que nuestra pareja tome la iniciativa de tener sexo puede hacerle pensar que no estamos interesadas, y ello puede contribuir a que nuestra vida sexual se vaya a pique. Es importante sentirnos tan libres como los hombres y tener una actitud sexualmente activa, expresando nuestros deseos; así, que tu pareja sepa que deseas, tendrá un impacto positivo en tu relación.
No decir cómo.
“Se sienta sobre la cama y me dice que no gozó, que no hice lo correcto, le pregunto que deseaba, solo llora y me dice que yo debía saber qué hacer. No soy adivino, si no comparte sus deseos, sus fantasías, dónde y cómo quiere que la toque no lo podré hacer correctamente”, me decía Miguel con sus 35 años.
Muchas mujeres esperan que su pareja las satisfaga, pero no le dicen de qué manera. Al no decir qué deseas, dejas en él toda la responsabilidad de tu placer, y ésa es una carga muy pesada. A los varones les gusta satisfacer sexualmente a una mujer, así que tu pareja apreciará que lo orientes sobre qué es lo que más te complace. Si lo haces, ambos se sentirán más satisfechos, y tú te harás más responsable de tu propio placer.
Ser pasivas.
“Parecía muerta, no movía las manos ni proponía nada, aunque muchas veces le pregunté qué deseaba siempre me contestaba que lo que yo quisiera, parecía que ella nunca tenía ganas y solo lo hacía por complacerme, al final la deje”, me decía Julián de 40 años.
Muchas mujeres suelen ser muy pasivas en la cama, se acuestan y esperan que él haga todo. Esto se vuelve complicado.
Tener miedo a mostrarse seductoras.
Los hombres son muy visuales: para ellos es muy excitante ver a su pareja hacer un striptease o tocándose. No se trata sólo de usar lencería o ropa sexy, sino de ser sexys y eróticas, de insinuar que los desean.
No querer probar cosas nuevas.
Muchas mujeres se sienten inseguras y ansiosas cuando su pareja le propone agregar cosas nuevas a la relación; piensan que si desea utilizar accesorios es porque ya no la desea como antes, pero no es así. Es cierto, que a veces las propuestas pueden resultar algo exageradas, y sí no estás lista para ciertos experimentos, o si te generan incomodidad, le podes explicar tus razones pero sin cerrarte a la posibilidad de experimentar cosas nuevas.
Fingir un orgasmo.
Algunas mujeres, fingen para no decepcionar a su pareja. En lugar de fingirlo, conversa con tu pareja qué te gustaría que hiciera para satisfacerte; asimismo, es importante que conozcas tu cuerpo, para que sepas qué necesitas para obtener mayor placer.
Creer que no necesita caricias.
Las caricias tienen que ser recíprocas. Besar y tocar, todo su cuerpo no sólo los excita, sino que los hace sentir queridos, deseados y seguros.
Que te obsesione tu apariencia.
Muchas mujeres se obsesionan con su imagen: creen que siempre tienen que lucir perfectas. Los varones no se fijan tanto en el volumen de tus muslos, en tu celulitis o estrías. Cuando están excitados, lo único que les importa es disfrutar y hacer disfrutar a su pareja. Y una de las cosas que más los motiva es poder ver el cuerpo de su mujer moviéndose, sus gestos, aunque sea con luz tenue. Por eso, en lugar de preocuparte por cómo luces, déjate llevar y empieza a disfrutar; eso es lo que necesita ver tu pareja: tu entusiasmo, y no se fija si subiste o bajaste dos kilos.
Enojarte si se duerme luego del encuentro sexual.
Que ellos se queden medio dormidos después de hacer el amor no significa que no nos quieran. Por una parte, para que una persona alcance el orgasmo, necesita estar relajada, sin miedo ni ansiedad. La relajación, produce somnolencia. Por otro lado, las investigaciones han demostrado que durante la eyaculación, los hombres liberan un cóctel de compuestos químicos cerebrales, entre los que se incluyen: la prolactina, que dado que se relaciona con el sueño, su liberación produce somnolencia; se liberan también, durante el orgasmo, oxitocina y vasopresina, asociados al sueño.
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